Tras más de seis décadas de investigación parece que hay cierto consenso respecto de que la psicoterapia es un procedimiento terapéutico eficaz para muchos de los llamados trastornos mentales. También para ayudar a las personas a afrontar diversas situaciones vitales que les generan malestar relacional y emocional. Y, es posible, que este sea el único punto de acuerdo. Se discute qué es lo que funciona en psicoterapia, cuáles son los enfoques mejores, para qué problemas, para qué clientes o pacientes, en qué circunstancias… ¿factores comunes o específicos de los modelos terapéuticos? Los psicoterapeutas, con independencia de la escuela a la que se adhieran y apliquen, piensan que tienen entre las manos una poderosa herramienta para el cambio de la conducta, las emociones, los pensamientos, las relaciones… o de todas ellas a la vez.

No siempre se ha demostrado empíricamente la utilidad de la psicoterapia para promover el cambio. Algunas escuelas han conseguido más apoyo empírico y otras menos; algunas están en ello, mientras que otras se muestran abiertamente en desacuerdo con tener que demostrar su utilidad a través del método experimental, porque piensan que el objeto de la psicoterapia no es cuantificable. En fin, el campo de la psicoterapia es amplio, diverso y con límites difusos. Cada psicoterapeuta elige su forma de trabajar siguiendo uno o varios modelos de tratamiento de acuerdo a sus preferencias y, dentro de ellas, la eficacia, probablemente, ocupe un lugar de cierta relevancia. Aunque no necesariamente se esté de acuerdo con qué significa ser eficaz y de qué forma se evalúa.

Posteriormente se incorpora al debate de la eficacia de la psicoterapia la perspectiva ética. Las decisiones de los clientes tienen cada vez un papel más importante. La autonomía del paciente tiene rango de ley básica. En España, a partir de mayo de 2003, cuando entra en vigor la ley 41/2002, conocida como la ley de autonomía del paciente. “El paciente o usuario tiene derecho a decidir libremente, después de recibir la información adecuada, entre las opciones clínicas disponibles.” (Art 2.3). Es posible, incluso probable, que haya personas que soliciten del terapeuta información sobre los procedimientos que va a seguir y los resultados que pueden esperar. No vale responder con evasivas, no es suficiente con decir que el procedimiento que utiliza ha demostrado eficacia, ni que la eficacia es una cuestión relativa a cada paciente y que no se puede saber. Es necesario que informe de cuánta es la efectividad que consigue el propio terapeuta al aplicar el enfoque terapéutico que elige. No basta con decir que el martillo es una herramienta eficaz para clavar puntas, también hay que decir cuánto de eficaz es cada uno clavando puntas con un martillo concreto.

Este texto ofrece un procedimiento para evaluar el resultado de las intervenciones psicoterapéuticas. Primero se enuncian y definen las variables que sirven a tal propósito y en segundo lugar se explica la forma de registrar las variables para su posterior análisis. En un anexo se adjunta una tabla excel diseñada específicamente para este propósito.

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